jueves, 1 de mayo de 2014

Partidas de cartas como incentivo a directivos

Por la Conselleria de Hacienda estuvo su subsecretario, José Miguel Escrig. Yo será que puedo elegir, pero cuando salgo por ahí en general sólo me enrollo con quien me gusta. Aunque alguna vez me han cazado, lo he considerado un error. Y desde luego no me caso con nadie por una noche de copas. [Comentar] Un casino por definición es una estafa. Si Son tantas peticiones y de tanto calado que en cualquier otro país le hubieran dicho claramente y desde el comienzo que no. Pero juega con el factor español: las comunidades autonómicas, esas taifas responsables de gran parte de la desviación del déficit – tenían que cumplir un .% y finalmente ha sido de un .% (link). Y es que cuesta creer lo de las Comunidades Autonómicas, sobre todo casos como el de la Comunidad Valenciana, en plena bancarrota a pesar de haber albergado carreras de F o la famosa Copa América de vela. Ahora que están pilladas y no encuentran salida a su situación, se agarran a cualquier cosa con tal de que su taifa le siga llenando sus bolsillos mientras la dejan en quiebra.

Más recientes Todo lo que sea superior a esa cifra se puede y debe considerar enriquecimiento injusto. tu espera, que no han acordado las "comisiones". Los incentivos de los directivos han pasado de torneos deportivos a partidas de cartas Sin mencionar que son lavacerebros encargados de quitar cada centavo y todos sus ahorris, con los “amigos” (supuestos jugadores) que le dicen a la gente que no ahorren, que jueguen, y con máquinas tipo ruleta rusa, que te alegran luego te quitan todo…. Ya les oigo aullar: ¡Rajoy libergggticida! ¡Libertad pa los billetes y no pa las personas! ¿Por qué manda el estado si yo quiero al mercado? Señalaba, en concreto, que esta posibilidad de funcionamiento estaba fundada en dos argumentos teóricos. El primero era las economías de escala. Montar una nueva industria puede ser tan costoso y complejo que solo una gran organización como un gobierno puede acometerlo. El segundo era que un gobierno puede internalizar efectos globales de una nueva industria que unos inversores privados pueden no considerar. El complejo de Malaga en Madrid no cumple ninguna de las dos condiciones y solo busca que el contribuyente español sea el pagano de esta operación.

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